lunes, 28 de enero de 2013

Un día como hoy

Hoy 28 de enero, mi mente trae una nueva remembranza, un recuerdo que marcó claramente el rumbo de mi vida. Aún no puedo decidir al 100% si la marcó de manera positiva o negativa, pero sé que después de ese acontecimiento, ya no soy el mismo.

Era una tarde en la cual se anticipaban muchas cosas, menos la que estaba por pasar. Transcurrió durante una conversación repetida, la habíamos tenido unas 4 veces y aún no podíamos llegar a un acuerdo. Ambos no habíamos dado lo suficiente para solucionar esos problemas. Teníamos el tiempo en contra debido a que yo viajaba el día anterior y adicionalmente yo tenía una herida abierta debido a un cuadro de impuntualidad y falta de consideración de la otra parte.

Debo recalcar que mis metas en la vida siempre han estado ligadas al esfuerzo, en lo personal creo que nada viene del aire, uno es responsable de salir adelante y esforzarse para conseguir sus objetivos. Cuando hablamos de una pareja, el esfuerzo es el doble, debido a que no sólo debes pensar en la felicidad personal sino también en la felicidad de la persona que te acompaña.

En mi opinión, si los problemas continuaban eran exclusivamente por 3 razones:

  • No nos habíamos esforzado lo necesario para solucionarlos.
  • Habíamos dejado pasar el tiempo sin preocuparnos realmente en ello.
  • No hubo una conversación sincera acerca de ello y cada uno consideró cosas diferentes al otro.
Sea como haya sido la situación, los inconvenientes era totalmente solucionables desde cualquier punto de vista. Es cierto que se requería un compromiso de mayor magnitud y una entrega total al objetivo buscado. ¿Pero si es que eso no se conseguía en ese momento, entonces cuando se iba a conseguir???

La verdad es que yo fui preparado para muchas reacciones, me mentalicé en ello, sin embargo la respuesta que obtuve fue algo que no esperaba, tomando en consideración que el tiempo invertido no era poco.

Hoy, después de un año de reflexión interna y trolleadas de mi memoría puedo afirmar que la justificación que me dieron en ese momento: no tuvo, no tiene, ni tendrá pies ni cabeza. Esto debido a que me parece ilógico que una persona pueda rendirse tan fácilmente frente a la primera dificultad que aparezca,esto sin considerar todo el tiempo pasado y todos los planes futuros.

Una vez alguien me comentó que pelearse con la pareja hasta cierto punto es saludable, debido a que estás acostumbrado a la dificultad, de esa forma puedes estar preparado cuando mayores retos se avecinen. Hoy le doy la razón, quizás el hecho de llevar las cosas con calma, de solucionar los problemas de a pocos, de aferrarse el uno al otro sin poner los puntos sobre las íes terminó consumiéndonos.

Hoy, después de un año, puedo decir que me encantaría vivir esa experiencia de nuevo, reconstruir lo que se quedó atrás y ponerle empeño para sacarlo adelante. Lamentablemente, esa decisión no depende sólo de mí, depende, principalmente, de la persona que tiró la toalla sin un motivo justificable.

Hoy, después de un año, veo una posibilidad en extremo remota. 
Hoy, después de un año, la otra persona no ha dado luces a una conversación.
Hoy, después de un año, estoy seguro que la situación no puede mantenerse de esta forma.
Hoy, después de un año, puedo decir que amé de verdad y que no me arrepiento de lo que sucedió en esos años.

Hace un año, mi cabeza se perdía en la duda y la confusión.
Hoy, después de un año, somos el recuerdo de lo que pudo ser y de lo que todo el mundo esperaba ...




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