La verdad es que no sé en que momento mi memoria se convirtió en un vehículo genial capaz de traer a mi vivencias pasadas, conocimiento anterior, personas que en un momento conocí, etc.
Si hablamos de características propias puedo mencionar que tengo un cerebro netamente numérico y analítico, siempre se me hizo fácil poder realizar operaciones matemáticas, los teoremas y reglas eran de rápido entendimiento para mí. Sin embargo, la parte verbal tampoco me fue esquiva, me parecía muy sencillo poder comprender la formación de oraciones, estructura de lenguajes y era bueno en ciencias sociales.
Si analizamos un poco podemos ver que no es algo normal que una persona se pueda desarrollar bien en ambos campos porque, de alguna y otra manera, siempre te resulta sencillo un aspecto y por lógica se te complica otro, aunque sea un poco. Pero en mi caso no fue así.
No es por menospreciar pero creo que en mi caso lo único que necesitaba para los cursos de letras y también para las reglas y teoremas era, simplemente, mi memoria. Con ella podía tener el conocimiento que quisiera a la mano y simplemente deducir el resto, me parecía tan sencillo y tan útil que supuse que sería una gran ventaja para mí.
En realidad tener esta memoria es una gran ventaja competitiva al momento de estudiar, rendir exámenes y en cualquier actividad académica. La desventaja viene cuando se trata del mundo real, ya que hay cosas que uno, en un determinado momento, prefiere olvidar.
Mucha gente me dice que le gustaría tener una memoria como la mía, poder recordar cosas que quizás muchos han olvidado, poder acordarse de gente no sólo por el rostro sino también por el nombre, etc. El problema es cuando tu memoria se convierte en un obstáculo para continuar, en especial cuando esos recuerdos pueden generar rencores.
En varias ocasiones escuché decir que uno debe perdonar y olvidar, bueno señores la primera parte es fácil y no porque perdone por perdonar, porque las veces que he perdonado lo he hecho de corazón. La segunda parte es la complicada, hasta el momento no encuentro una forma de olvidar lo pasado, de dar vuelta a la página y seguir como si el viento se hubiera llevado mis recuerdos.
Algunos también me han dicho que yo me acuerdo de esas cosas porque parte de mí, cosa que no es verdad. Muchas veces no he buscado recordar algo, no me aferro a cosas materiales ni a escenarios. Si caminas por un sitio por donde te asaltaron te acordarás de eso la próxima vez que pases por ahí, eso es lo normal. En mi caso, los recuerdos vienen de manera espontánea, puedo estar haciendo cualquier cosa en cualquier lugar y simplemente se me viene a la mente algo que pasó, sin que esto tenga relación con lo que estoy haciendo o con el lugar por donde estoy. Lo peor de todo es que sucede a diario y es algo que empieza a asustarme.
Por el momento no se me ha dado la oportunidad de cambiar de ambiente de una forma total, quizás se de más adelante. Espero que esto pueda ayudarme.
El rencor envenena el alma y al final destruye tu vida, a mi parecer debo eliminar ciertas memorias o reinterpretarlas para evitar generar rencores en mí. El camino es difícil pero por algún lado tengo que empezar.
Ya veremos que camino tomo, arriesgarse también está en mis planes ...
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